Cinco linajes. Cinco fuerzas de la naturaleza. Un mismo universo legendario.
Forjado entre fortalezas, montañas y antiguos reinos, el Linaje del Fuego representa el valor, la transformación y el espíritu de quienes nunca retroceden ante un desafío.
Sus dragones custodian tesoros y protegen aquello que consideran sagrado.
Nacido entre ríos, lagos y cascadas, el Linaje del Agua fluye con la fuerza serena de la naturaleza.
Sus dragones son guardianes del equilibrio, la vida y la armonía, recordándonos que el verdadero poder también puede ser silencioso.
Desde las nubes más altas descienden los dragones del Linaje del Aire, símbolos de sabiduría, prosperidad y buena fortuna.
Su vuelo conecta el cielo con la tierra y anuncia el inicio de nuevas historias y grandes aventuras.
Donde el hielo encuentra el relámpago habita el Linaje del Trueno. Sus dragones encarnan la fuerza, la resiliencia y el poder indomable de la naturaleza.
Capaces de despertar el coraje incluso en los inviernos más largos.
Las antiguas culturas mesoamericanas imaginaron una gran serpiente emplumada (Quetzalcóatl) entre selvas ancestrales, montañas y ciudades de piedra.
Este ser, similar a un dragón, nos recuerda que toda gran leyenda tiene profundas raíces.