Plaza cines
Disfruta de experiencias familiares y déjate sorprender por los sonidos de Colombia.
Esta experiencia reúne «Los colores alados de Colombia», una exposición fotográfica con imágenes de la SAO – Sociedad Antioqueña de Ornitología; una exhibición de tángaras, especies reconocidas por la intensidad de sus colores; y un túnel sonoro que invita a dejarse sorprender por los cantos de las aves y los sonidos de la naturaleza.
Ognorhynchus icterotis
Fotógrafo: Rodrigo Gaviria Obregón
Ig: @r_gaviria
Soy una especie en peligro de extinción debido a la deforestación y a la pérdida de las palmas de cera, el hogar del que dependo para sobrevivir. Habito únicamente en Colombia y Ecuador y prefiero anidar en comunidad, donde nuestros fuertes llamados fortalecen los vínculos del grupo y nos brindan seguridad. Gracias al esfuerzo de muchas personas, hoy tengo una nueva oportunidad para mi conservación.
Chlorochrysa nitidissima
Fotógrafo: Rodrigo Gaviria Obregón
Ig: @r_gaviria
Solo podrás encontrarme en los bosques nublados y bien conservados de las cordilleras Central y Occidental de Colombia, donde me desplazo entre el dosel formando parte de bandadas mixtas. Aunque mi plumaje reúne algunos de los colores más llamativos de las aves colombianas, la pérdida y fragmentación de mi hábitat amenazan mi supervivencia. Conservar los bosques es la mejor manera de asegurar que mis colores sigan iluminando las montañas de Colombia.
Andigena hypoglauca
Fotógrafo: Carlos Iván Restrepo
Ig: @cirestrepo
Los bosques de alta montaña de la Cordillera Central de los Andes, desde Colombia hasta Perú, son mi hogar. Me desplazo entre las copas de los árboles en pareja o en pequeños grupos mientras busco frutos, aunque ocasionalmente complemento mi dieta con pequeños animales. Mi llamativo plumaje y mi fuerte canto, parecido al de un pavo real, anuncian mi presencia mucho antes de que logres verme.
Boissonneaua jardini
Fotógrafo: Rodrigo Gaviria Obregón
Ig: @r_gaviria
Llevo el sabor del Pacífico en mi plumaje y habito los bosques húmedos de montaña entre Colombia y Ecuador, donde también construyo pequeños nidos con musgos, líquenes y seda de araña. Si quieres admirar los colores cambiantes de mi plumaje, tendrás que recorrer los bosques nublados de la vertiente pacífica de la cordillera Occidental, el único hogar donde puedo vivir.
Rupicola peruvianus
Fotógrafo: Julián Alzate
Ig: @julianbiol
Dicen que soy una de las aves más llamativas de los Andes. Los machos lucimos un intenso plumaje naranja y cada amanecer nos reunimos en un lek para realizar exhibiciones con las que buscamos conquistar a las hembras. Habito los bosques húmedos andinos y, con un poco de paciencia, podrás presenciar uno de los espectáculos naturales más extraordinarios de estas montañas.
Chrysolampis mosquitus
Fotógrafo: Rodrigo Gaviria Obregón
Ig: @r_gaviria
Símbolo de ligereza, movimiento y brillo. Pequeño y brillante, lleva un destello de luz en pleno vuelo. Habita las tierras bajas del Caribe colombiano y puede alcanzar hasta 78 aleteos por segundo, mientras se mueve entre flores, arbustos y árboles.
Chlorophonia cyanea
Fotógrafo: Juan Esteban Muñoz
Ig: @las_fotosdejuanes
Dicen que mis colores parecen pintados a mano. El intenso azul que rodea mis ojos, el verde brillante de mi cuerpo y los destellos amarillos de mi pecho resaltan entre los bosques andinos, donde me alimento principalmente de pequeños frutos como el muérdago. También visito jardines y cafetales con árboles nativos y construyo pequeños nidos esféricos con fibras vegetales y musgos.
Tangara nigroviridis
Fotógrafo: Esteban Gómez Tirado
Ig: @estebangt.ph
Puede que a primera vista parezca vestir de negro, pero cuando la luz atraviesa el bosque descubrirás las pequeñas lentejuelas verdes y azul turquesa que brillan en mi plumaje. Habito los bosques nublados de los Andes y me desplazo en bulliciosas bandadas mixtas buscando pequeños frutos e insectos. Solo cuando un rayo de sol atraviese el dosel comprenderás por qué el negro también puede ser uno de los colores más sorprendentes de la naturaleza.
Pyroderus scutatus
Fotógrafo: Esteban Gómez Tirado
Ig: @estebangt.ph
Pocos olvidan la primera vez que me ven. Mi gran tamaño, el intenso color rojo anaranjado de mi garganta y pecho, y mi robusto pico destacan entre los bosques húmedos de montaña, donde me alimento principalmente de frutos y ayudo a dispersar semillas que permiten regenerar el bosque. Si quieres encontrarme, visita los bosques andinos bien conservados y escucha mi profundo llamado antes de descubrir mi silueta entre el follaje.
Ara macao
Fotógrafo: Juan Esteban Muñoz
Ig: @las_fotosdejuanes
Es difícil pasar desapercibida cuando el rojo, el amarillo y el azul pintan cada una de mis plumas. Vivo en pareja o en pequeños grupos en las selvas tropicales, donde mi poderoso pico me permite abrir frutos y semillas, contribuyendo a la regeneración del bosque. Si quieres conocerme, recorre las selvas del Caribe, el Magdalena Medio, la Amazonia o la Orinoquia colombiana y descubre por qué soy uno de los grandes símbolos de la biodiversidad tropical.
Pyrrhura caeruleiceps
Fotógrafo: Rodrigo Gaviria Obregón
Ig: @r_gaviria
Soy un pequeño loro que solo existe en Colombia. Me desplazo en pequeños grupos por los bosques húmedos de la Serranía de Perijá y la cordillera Oriental, donde me alimento de frutos, semillas y flores, ayudando también a dispersar semillas. La transformación de mi hábitat me ha convertido en una especie vulnerable que depende de la conservación de los bosques andinos para sobrevivir.
Platalea ajaja
Fotógrafo: Juan Esteban Muñoz
Ig: @las_fotosdejuanes
Mi color rosado roba todas las miradas, pero es mi pico en forma de espátula el que mejor cuenta quién soy. Recorro lentamente humedales, manglares y estuarios buscando pequeños peces, crustáceos e insectos, y suelo vivir en colonias junto a otras aves acuáticas. Cuando el sol ilumina mis alas durante el vuelo, descubrirás que algunos de los paisajes más coloridos del país también tienen plumas.
Sericossypha albocristata
Fotógrafo: Carlos Iván Restrepo
Ig: @cirestrepo
Pocos habitantes de los bosques andinos son tan llamativos como yo. Mi cuerpo negro y mi cresta blanca contrastan con la niebla de las montañas, mientras mi particular voz resuena entre los árboles. Soy un ave inquieta y social que se desplaza en grupos buscando frutos, insectos y pequeños vertebrados, ayudando también a dispersar semillas y a regenerar los bosques que habito.
Anisognathus sumptuosus
Fotógrafo: Carlos Iván Restrepo
Ig: @cirestrepo
Mi coronilla dorada, el intenso amarillo de mi pecho y el brillante azul de mis alas resaltan entre la neblina de los bosques andinos. Casi nunca estoy solo; recorro las copas de los árboles en compañía de otras aves mientras me alimento de frutos e insectos, contribuyendo a dispersar semillas. Mis colores recuerdan la extraordinaria diversidad que albergan los bosques de montaña.
Chalcostigma herrani
Fotógrafo: Libertus Polling
Ig: @libertuspolling
Mi hogar comienza donde los árboles se despiden y el páramo toma el paisaje. Entre frailejones y arbustos de alta montaña encuentro el néctar que alimenta mi incesante vuelo, aunque también capturo pequeños insectos y arañas. Gracias a mis constantes visitas a las flores, me convierto en un importante polinizador de los páramos y bosques altoandinos de Colombia y Ecuador.
Florisuga mellivora
Fotógrafo: Pablo Andrés Celis Bedoya
Ig: @pablitoavesbiodiversidad
Pocas aves cambian tanto entre machos y hembras como nosotros. Compartimos los bosques húmedos tropicales, donde mi largo pico y mi lengua especializada me permiten extraer néctar y transportar polen de una flor a otra, convirtiéndome en un importante polinizador. Si quieres conocerme, recorre las selvas del Chocó, el Caribe, el Magdalena Medio, la Amazonia o la Orinoquia colombiana y observa cómo permanezco suspendido en el aire mientras cambia el brillo de mi plumaje.
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